Quiero beber hasta perder el control!
Esta es la crónica de una nueva noche de sábado, con Marti, y la noche de Madrid de escenario. Desgraciadamente para nosotras, volvimos a cometer el error de siempre, cenar como si no hubiesemos comido en la vida y luego salir con la barriga llena que es lo peor que ahí. Pero bueno, como terminamos en viriatos, no fue necesario hacer ningún tipo de movimiento de baile. El bar estaba menos lleno de lo normal, lo cual es de agradecer, el otro sábado estaba imposible. Nos reimos, cotilleamos todo lo que nos dio la gana y lo pasamos bien, para variar. Es un buen sitio, aunque siempre está la misma gente, es agradable, la gente está a su rollo, la música es de lo mejor que se puede escuchar una noche de sábado en Madrid y las copas no son caras, están bien. En fin, que ya parece nuestra segunda casa.
Anoche volví a escuchar una canción que hacía tiempo que no oía, aqui podeis ver al gran Andrés en concierto, cantando a Maradona
