Hoy he leído en El País que un grupo de internos del Centro Penitenciario de Jóvenes de Barcelona están participando en una especie de taller de blogs. Cada uno tiene el suyo, creo, y desde allí, pues eso, como hacemos todos, hablan de multitud de temas:libros, peliculas, de su vida, de sus sueños,... Me ha gustado tanto que no puedo dejar de recomendaros que os paséis por sus bitácoras , y sobre todo que si os apetece les hagáis comentarios.
Esta iniciativa la han puesto en marcha una estudiante de la facultad de Biblioteconomía de la Universidad de Barcelona, junto con uno de sus profes y la bibliotecaria del centro penitenciario. Mi enhorabuena por el resultado, por la iniciativa y por todo. Porque me he emocionado leyendo lo que han escrito y sobre todo, porque hay mucha gente que se preocupa, desinteresadamente, por los demás.
En este tema, como un muchos, soy bastante radical; no creo en la labor/función de las cárceles; creo que somos bastante torpes si pensamos que encerrando a la gente vamos a solucionar algo. Desde luego que no. Afortunadamente existen iniciativas como esta que facilitan la reinserción de estas personas. Porque gracias a este taller están aprendiendo infinidad de cosas:a buscar información, a usar diccionarios, a escribir textos, a aceptar críticas,...
Me ha emocionado especialmente las declaraciones de uno de ello, que dice que una de las paginas que mas frecuentan es Google maps, claro, para ver sus casas, sus barrios,...
Yo estuve en una cárcel una vez, y realmente me quede impresionada. Y no por la gente que estaba dentro (me refiero a Carabanchel, que por ese entonces ya estaba cerrada, y fui para ver a Rosendo ), sino por los muros, que se elevan hasta el infinito, por los alambres, por la soledad que se respira y se toca, por la sensación de tristeza, por todo.
La libertad no hace felices a los hombres, los hace sencillamente hombres,
Manuel Azaña

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