Pues sí, aquí estamos currando desde hace 52 minutos, y esperando a que se me baje el pedo y me venga la resaca, vaya suerte! Y va a ser cierto que no tengo fin, menos mal que Marti está siempre ahí para arrastrarme de los garitos. Pero claro, ayer fue especial.
Especial porque nada más entrar por la puerta vimos a alguien que además de tocar la guitarra como muy poca gente en este país, luego resultó ser un tipo encantador. Y charla que te charla, nos dieron las tres, y aquí estoy yo cagándome en todo y pensado que coño hacemos saliendo un lunes.
Pero vaya lunes! Lo cambiaba por unos cuantos sábados. Madrid tiene estas cosas, no queda ni el tato y nos vamos a encontrar con Candy, al que nos contentábamos con tratar de saludar en los conciertos de Fito. De Madrid al... (a donde nos lleve).
Llévame ver salir el sol, desde todos los portales de la luna