Ayer volvimos a salir, sí otra vez. Y aunque suene raro, esta vez fue Marti la que se animó. Quiero decir, que tenia la fiesta de fin de rodaje y claro, habia que ir.
Como no podía ser menos, la primera fue en Viris. Charla intrascendente y tragos largos. Habia algo de prisa y poca ganas.
La fiesta, no estuvo mal, aunque la música pachanguera me haya creado un trauma que tardará días en desaparecer. Hacia mucho que no iba a sitios así, y claro una ya no está acostumbrada. Calor, hielos que se deshacen con solo mirarlos, en fin... que desde luego, me tendrán que pagar para que vuelva a un sitio como ese.
Hoy me he levantado mejor que el martes, claro, esta vez no se me fue la mano con las copas y menos mal, porque hay mucho curro y no se puede estar a la luna de valencia. Uno se puede estrellar si se descuida y no nos gustaría que nos pasase eso.
Creo que hoy me voy a ir a casa, derecha, me portaré bien. Iré a hacer la compra, plancharé la ropa que lleva tres días colgada en la cuerda y trataré de poner un poco de orden en la leonera que se ha convertido mi casa. Efectivamente. Estoy como se dice de Rodríguez, y madre mía, que desastre.
Sigo de horas bajas, aunque creo adivinar que el motivo es más fisiológico que mental, sin embargo, no puedo evitarlo. Creo que me encerraré en casa a ver Amelie, seguro que me sube el ánimo.

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