Esta fue la palabra que vimos ayer impresa en la camiseta de una de las personas que acudieron a ver a Andy Chango a Clamores, y como nos encantó, pues dije: para mi próximo post.
Superputa, y ¿a quién no le gustaría serlo?
Finalmente ayer fue un día para tirar a la basura. Bueno, no del todo, porque el concierto estuvo realmente bien. Llegamos prontito y no tardamos mucho en verle; ahí estaba él, con su aire de rockero salvaje, su sonrisa de chico malo y ese cuerpo que haría las delicias de cualquiera, por lo menos las nuestras. Durante casi un cuarto de hora discutimos cuál era la mejor manera de que nos viera, y al final,..., pasamos palabra, ynos pusimos a dibujar nuestras respectivas entradas, que eran no sosas, lo siguiente. Con algo de retraso comenzó el concierto, muchas risas, buena música y mejores acordes. Nunca habíamos visto a Andy Chango, no tenemos ninguno de sus discos, sin embargo, tras esta excepcional experiencia, seguro que alguno cae. Entre el público buen rollo y muchos personajes, que a medida que transcurría la noche, iban tensando mandíbulas y aflojando sus cuerpos.
Entonces llegó ella, nos jodio el plan e hizo que me entraran aun más ganas de emborracharme. Tras ponerme pesada como nunca y mandar mensajes varios e infructuosos para encontrar algun compañero/a de farras, Marti hizo el favor de llevarme a casa. Todavía, entre las sábanas, María me mandó varios SMS tratando de convencerme de que me pasara por el bar, pero claro, no era plan (aunque no hubiese sido la primera vez que me levante, me quite el pijama y me den las siete de la mañana en algún bar de mala muerte).
En fin. que lo mejor de ayer fue sin lugar a dudas el concierto de Andy Chango, un músico argentino para el que la palabra irreverente se queda corta. Altamente recomendable.
Este es un video de una actuación igual que la de ayer, no se escucha muy bien, asi que para los que querais saber más de Andy podeís ver su web; el ambiente, en cambio, fiel reflejo de la esperpéntica noche de ayer.

Y esto para la posteridad, a lo mejor algún día vale pasta, por ahora, risas al menos (lo siento, pero todavía la tenía en el bolso)