Estoy enferma, una espantosa infección de garganta está acabando conmigo. Ayer pensaba que el malestar que sentía no obedecía a causas físicas, hoy sé que sí. Me he debido tragar dos bolas de billar y no me he dado cuenta.
Odio ir al médico, lo odio. Odio medicarme. La semana pasada fui al ambulatorio y me dieron antibióticos. He pasado de tomármelos creyéndome más lista que nadie. Así que ahora me jodo. Menos mal que no me han dado cita para el mismo doctor, porque si yo fuese él me mandaba a tomar por saco.
Todavía no he podido escuchar los cds que me compré el lunes, así que espero emocionada escuchar lo nuevo de Quique y Calamaro.
Lo que sí he hecho ha sido ojear los dos libros de poemas de García Montero; preciosos.