No profeso ninguna religión, es más, soy total y absolutamente atea. Desde pequeña, en gran parte he de admitir por la influencia de mis padres y el entorno donde he crecido (colegio de rojeras a mas no poder, instituto de barrio y pañuelos palestinos, facultad de gafapastas,...), sin embargo sí creo en algo. En la puta ley de Murphy, "si algo puede salir mal, saldrá". Y creo que no es porque sea un pesimista sin remedio, sino porque cuando más esperas que algo suceda o no pasa o acontece justo lo contrario. Un quiero y no puedo, vamos. En fin, que siempre hay algo o alguien tocándote los huevos.
Ayer me pase le día de la ceca a la meca, algo cansada por la falta de sueño del día anterior. Como siempre entré por la puerta del Viris, con María y Amelia diciendo: "me tomo una y a casa". Al final fueron dos y una tercera compartida. Lo pasamos bien, buena compañía y no nos dieron las tres.
No pudimos ir a ver a Andy & Candy porque Marti tenía una cita ineludible con la gente de la serie "Chica busca chica" y salía tarde y Mery, al igual que me sucedió a mi la semana pasada, fue atacada por una tos perruna que la dejó para el arrastre (aunque hoy ya está mucho mejor, que nadie se ponga nervioso). De todas formas estuvo bien, Marti y yo nos tomamos algo en el Viris, charlamos y nos reímos, y es que en el último mes Marti ha hecho la del caracol y es difícil que salga de casa más allá de las ocho de la tarde. No pasa nada, le puede pasar a cualquiera, además ella siempre ha estado ahí, y nunca falla, su nombre también esta en nuestra botella y nos queda cuerda para rato.
Estoy esperando varias llamadas, asi que para que la ley de murphy me deje tranquila voy a ponerme en lo peor, a ver si la suerte llama a mi puerta (quiero decir a mi móvil) y me alegra el día.
Hoy he leído el blog de una amigo que escribía sobre la felicidad. Buen tema en estos tiempos que corren. La felicidad es como una amigo extraño, parece que le conoces pero es difícil llegar a saber más de él. Tiene temporadas en que te llama, queda contigo, se porta bien, en cambio hay otras en que no le ves el pelo, por mucho que le mandes mensajes y satures su contestador. He estado mucho tiempo buscándola, sin cesar y de manera ciertamente obsesiva. Con el paso de estos meses y con la ayuda de los que me rodean y me quieren he conseguido no encontrarla y hacerme su mejor amiga, pero sí saber cómo tratarla. Marti sabiamente me dijo: no busques, será ella la que te encuentre, cuando menos te lo esperas aparecerá, pero si ve que pierdes el aliento cuando trata de acercarse a tí saldrá corriendo despavorida. Y tenía razón, para variar. Este tiempo de vivir pasada de revoluciones, aunque tratando de no perder nunca pie, me ha hecho ver que la mayor parte de los aspectos relacionados con ese amigo/a extraño llegan cuando menos te lo esperas. Es como la puta ley de murphy.
Este tiempo me ha traído gente nueva, nuevos lugares y nuevos amigos, me ha hecho ver quién ha estado siempre ahí y te quiere, y te quiere como eres, sin pedirte nada a cambio. Sin esperar que cambies o seas otra persona, sin dejarte colgado, atendiendo a tus llamadas sean a la hora que sean, escuchando tus pajas mentales como si fuesen el dilema universal, riéndose contigo y secándote las lágrimas. En fin, que ese amigo extraño que tanto buscaba parece que por fin vuelve a visitarme, espero que sea por una larga temporada.