¡Llévame, viento!
Ya queda menos, vamos, solo un poco más y lo habrás conseguido.
Como dice Wally, el autoconvencimiento es muy fuerte. Por eso yo lo practico a diario, tratando de suplir en cierta medida mi falta de fuerza de voluntad.
La vida es rara, sí, rara, te da lecciones todos los días, en el momento que menos te lo esperas, va y te da un bofetón, o te tira de las orejas, según el caso. Ayer fue un día raro, tuve mogollón de trabajo, el tiempo pasó casi tan rápido como una buena noche de sábado. Una agradable tarde de conversaciones cruzadas y prontito en casa. No pensaba salir, pero Mery me llamó y fuimos a tomar una caña a la Ida. También hablé con Isaac, que estaba en el Viris, y prometí pasarme para charlar un rato. Finalmente algo raro en mí comenzó a dar vueltas, me empecé a encontrar mal y tuve que batirme en retirada antes de lo previsto (no sin antes chocarme con varias sillas, dos personas y perderme por malasaña de camino al coche). Quizá la mezcla de antibióticos y alcohol tuviese algo que ver, quizá la autosugestión (como dijo Fany) me atrapó, quizá esa noche no era la noche. Quizá.
¿Dónde están las gafas de Mike?
*Ayer, como dije antes, la vida me puso delante de mis ojos una peli de la que he sido tantas veces protagonista que podría recitar los diálogos de memoria. Fui muchas noches la princesa prometida abandona en un rincón, con los ojos borrosos del rimmel corrido, el pelo con olor a nicotina y una copa de hielos deshechos como compañía más fiel. Me vi ahí, sentada en mi taburete, en mi esquina, debajo del altavoz, fingiendo escuchar una música que no oía, sonriendo entre dientes y llorando a lágrima viva por dentro. He hecho eso tantas noches... Ayer lo vi desde el otro lado, y comprendí que da igual lo que te digan, las veces que te lo digan, cuando una/uno es protagonista de la situación no es consciente de lo que está haciendo, no se da cuenta del daño que está sufriendo, de las consecuencias de esa forma de actuar, está, como decimos habitualmente Marti y yo, FUERA. Y me dio rabia, de saber que por mucho que trates de ayudar a alguien que está en una situación así tiene que ser esa persona la que algún día (y esperemos que sea más pronto que tarde) se dé cuenta de que no es real, de que el producto imaginario que ha fabricado trae muchos defectos de fábrica. Hay, inevitablemente, que devolverlo. En fin, como una ya está curtida en el arduo trabajo de sufrir este tipo de... situaciones, creo que lo mejor será dejar que el tiempo la venga a buscar. Y estar ahí, para bien o para mal (puedes seguir llamándome a la hora que quieras, no te preocupes)
En la puerta hay un cartel colgado
que dice: "Por favor no molestar",
(nunca más, nunca más, nunca más).
y ahora que estoy solo con mi pensamiento
esperaré que el viento me venga a buscar.
El frío juega en contra mío, y ahora que
no hay nada que me reconcilie con volver,
soy la funda vacía
de una guitarra que un día aprenderé a tocar.
Esperando que el viento me venga a buscar...
**Caracol col col, sal y que te de un poquito el sol
Wally te echo de menos, hace mucho que no hacemos pitar oídos. Creo que este puente nos deberíamos emborrachar juntas, tengo que hablar contigo... (de los mismo de siempre, don't worry)




lamueka dijo
No se que decir ante esto, simplemente impresionante. Es cierto, es una putada, ver como la gente cae sin paracaidas y no puedes poner ni un mero colchón para protegerlos del golpe. Es como el principio de la pelicula de "El Odio", un hombre que cae desde un septimo piso y mientras cae va diciendose: "Todo va bien, todo va bien....." y tú que lo ves desde fuera te das cuenta que lo importante no es la caida es el aterrizaje, y el/ella no lo ve. Es una pena, pero creo que es la vida.
11 Octubre 2007 | 12:18