Y siempre nos quedarán canciones, copas de última hora, barmans, y espejos que nos devuelven reflejos que no todo el mundo sabe ver.
A veces incluso las miradas desbordadas de alcohol son mucho mejor que miradas que no dicen nada, que no saben ni quieren saber, que nunca recordarás porque es mucho más fácil olvidarlas.
Saber dónde se está no es fácil, pero lo sabe, y eso es lo que importa.
Aunque, a veces, haya que retroceder.
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