Risas, demasiadas, mala puntería pero buena intención. Tiempos pasados que alguna vez fueron mejores, pero ahora tampoco están mal. Desde la distancia, con más recuerdos y menos resacas todo se sigue viendo igual. Y eso es lo bueno, que no cambia, que se puede seguir distinta dirección pero el camino no se equivoca. Bailes que duelen y copas de más, pero mucho más.
Recuerdos que se reviven en distinto escenario, pero con la misma compañía, que es al final lo que importa.
Esta vez no hizo falta subirse al taburete para terminar la noche, ya andábamos sin pisar el suelo mucho antes de tiempo.
Y que siga, y que dure, y sobre todo que se repita.